Todos los organismos del Partido oficialista {PLD}, con los brazos cruzados, observan impotentes el holocausto político que se aproxima

Santo Domingo.- La profunda confrontación interna en el gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha dejado al desnudo otra peligrosa amenaza que pende sobre la poderosa maquinaria electoral y quiebra uno de sus pilares históricos esenciales: la disciplina.La situación ha tomado tanta dimensión que se salió del control en los más altos organismos de dirección del partido: Comité Central, Comité Político, Tribunal Nacional de Disciplina y Ética, y la Comisión Nacional de Resolución de Conflictos. Todos con los brazos cruzados, observan impotentes el holocausto político que se aproxima.

Cuando el profesor Juan Bosch fundó el PLD el 15 de diciembre de 1973 como una negación del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), la sólida disciplina quedó plasmada en su declaración de principios para calificarlo “Un partido único en América”. Por eso el dirigente que osara violentar esta condición de originalidad se exponía a la expulsión sumaria del partido morado y la estrella amarilla.Ahora la población, que mantiene la mirada puesta en el PLD, reacciona con una pasmosa incredulidad cuando un dirigente fundador y miembro del Comité Político como Félix Jiménez (Felucho) expresó en octubre de 2017 que la vicepresidenta de la República, Margarita Cedeño de Fernández, “solo toma decisiones de lo que van a cocinar en su casa”, al comentar los niveles de popularidad que le atribuyó una encuesta.

Y que a su vez la vicepresidenta le responde que Felucho es un “misogino”, mientras el expresidente Leonel Fernández y presidente del partido sale en defensa de su esposa. O cuando el Equipo de campaña de Fernández acusa el 27 de enero pasado en una rueda de prensa a sectores del gobierno del presidente Danilo Medina de tramar una campaña sucia contra el exmandatario. Además, cuando el presidente Medina destituye el 24 de febrero al fundador del PLD y miembro del Comité Político, Franklin Almeyada, como ministro sin cartera para la Seguridad Ciudadana, después que protagonizó varios rifirrafes con funcionarios del Gobierno que lo llamaron “botella”, debido a que aupa las aspiraciones de Fernández.

Así como cuando el aspirante presidencial del PLD, Francisco Domínguez Brito prendió fuego el 21 de marzo a una gorra del partido, mientras planteaba en un spot que esa organización debe salir de “todo lo malo” y de los corruptos para construir un mejor país. Y como colofón, el ministro Ramón Ventura Camejo, miembro del Comité Político, dice el 21 de este mes que fue un “atraco” el pacto firmado en la reunión de ese organismo en Juan Dolio el 19 de abril de 2015 y que carece de legitimidad porque fue una rebelión de las minorías.

De inmediato, la vecepresidenta Cedeño, que también es miembro del Comité Político, le emendó la plana. Este encontronazo provocó la intervención del Reinaldo Pared, secretario general del PLD y presidente del Senado; la ministra Alejandrina Gernán, miembro del Comite Político, y el ministro administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, que salió en defensa de Ventura Camejo.

Los difícil del caso para la estructura peledeísta es que los niveles de indisciplina se manifiestan ya a todos los niveles. Desdes legisladores, alcaldes, regidores, dirigentes provinciales, municipales, de comités intermedio, comités municipales y hasta simples simpatizantes. Todo parece indicar que ya no hay un mediador y nadie que pueda ponerle el cascabel al gato.
Publicado: viernes, 24 de mayo de 2019, a las 6:45 a.m. (ET)