Heroínas dominicanas contra el cáncer; el testimonio de sobrevivencia de unas valientes mujeres, cuyas probabilidades de morir aumentan

Santo Domingo.- El ser humano por lo general no está preparado para liriar con todas las situaciones que la vida le presente y que no sean muy buenas como el caso de una enfermedad en que las probabilidades de morir aumentan proporcionalmente con la falta de recursos para su tratamiento. Leticia, Orquídea, Lourdes, Franchesca, Cecilia, Juliana, Maria Luisa, Yarel y Carmen son solo unas cuantas mujeres que, cada una con su método personal y estrategia, han sobrevivido al cáncer de mama del que hoy pueden dar testimonio y el ejemplo de algunas sirve de aliciente para otras tantas que recién inician su lucha contra este padecimiento.

Estas mujeres son parte de un centenar de sobrevivientes, muchas de ellas que se conocieron por primera vez durante el proceso de evaluación para la jornada de cirugía reconstructiva de mama que organiza el hospital regional doctor Vinicio Calventi y cuyos exámenes los encabeza el propio director, cirujano Orlando Vargas. “Cuando tú te enfermas de cáncer no te enfermas tú, se enferman todos en la familia”, afirmó Cecilia Hernández Durán, residente en Herrera, a quien se le llenan de lágrimas los ojos al recordar los primeros días luego de su diagnóstico y cómo superó la enfermedad junto a su familia.

María Luisa Sánchez es quizás una de las más jóvenes de un grupo superior al medio centenar de mujeres que desde tempranas horas de la mañana, y desde diferentes puntos del país, acudieron al hospital Calventi con la esperanza de volver a verse “completas”, aunque para algunas el poder reconstruir sus mamas, no las hace más o menos mujer de lo que ahora son. “Mi vida antes de que me diagnosticaran cáncer era normal, pensaba que nunca me vería en una situación así. Mi vida cambió totalmente, puesto que a través de la enfermedad supe la familia que tenía, los amigos también y supe que Dios está ahí en todo momento, cosa que uno antes de verse en una situación así, uno cree, pero no con esa fe devota y ese deseo de uno vivir, hasta que uno no se ve en ese proceso tan difícil”, narra Sánchez.

Al dar su testimonio es firme en decir que lo primero es la actitud pues todo obra para bien. Orquídea Salazar fue diagnosticada con cáncer en el 2014, pero para ella la única diferencia que ha habido en su vida, antes y después de esta enfermedad, han sido las quimioterapias a las que fue sometida y la caída de su pelo por el tratamiento. “Yo me hice paraguas de colores para los días grises que venían a acompañar la situación. Yo les di (a la familia) la fortaleza que necesitaban, porque al verme fuerte, centrada en que lo que tenía era que luchar para sanarme, también la fortaleza les llegó a ellos, porque si ellos me veían bien a mí, por qué ellos tenían que estar mal. Fue una manera de enseñarles a ellos que teníamos que enfrentar el problema todos juntos”.

“Si no ha sido una creación divina no le podría poner otro nombre, porque solo Dios pudo tenerme en el punto donde estoy, totalmente sana y libre de cáncer”, narra Salazar, quien ahora ayuda a otras mujeres a través de su testimonio para que también puedan superar esta situación.Aunque quiere hacerse una mastectomía, no es lo único en su mente, porque afirma “que el no tener pelo, el no tener mamas ni me hizo menos mujer ni menos esposa, ni menos madre ni menos yo”. Otras mujeres piensan que la familia, unida al deseo de vivir y la fe en Dios, han sido determinantes para hoy contar su testimonio y servir de inspiración a otras mujeres. “Mi vida antes de enterarme que tenía cáncer era muy divertida. Ahora es prácticamente igual, pero eso es parte de cuando Dios pone las cosas en su lugar y cada persona, por ejemplo, a mí me puso ese caso para que aprendiera a ser más humilde con los demás, porque yo tenía un carácter fuerte”, confiesa Carmen de la Cruz, residente en San Francisco de Macorís.
Publicado: lunes, 27 de mayo de 2019, a las 10:31 a.m. (ET)