Bebé real británico, hijo del príncipe Enrique y estadounidense Meghan, tendrá que rendir cuentas a las autoridades fiscales de EEUU

Reino Unido.- Mientras el mundo espera ver al bebé del príncipe Enrique y Meghan, el fisco de Estados Unidos espera la declaración de los regalos y otras riquezas en el país. El interés de las autoridades fiscales obedece a que el bebé, cuyo nombre y rostro, el mundo aguarda conocer, tiene doble nacionalidad: británica, por su padre Enrique, y estadounidense, por su madre Meghan, la duquesa de Sussex.

"Cuando uno de los padres de un niño es estadounidense y ha residido en los Estados Unidos durante cinco años, incluidos al menos dos años después de los 14, entonces el bebé es estadounidense", afirma David Treitel, fundador de American Tax Returns, una asociación que asesora a expatriados estadounidenses en el Reino Unido. Lo peculiar es que la nacionalidad estadounidense está sujeta a condiciones particularmente restrictivas: como cualquier buen ciudadano estadounidense que nace, crece y muere en cualquier parte del mundo, este bebé tendrá que dar, cada año, prueba de transparencia a las autoridades fiscales.

Desde su nacimiento, deberán declararse las cuentas bancarias que los padres del bebé alimenten para garantizar su futuro. También los ingresos que el bebé pueda generar si sigue los pasos de su madre, una exactriz, y actúa en televisión o en películas. A través de esas declaraciones y las de su madre, "el fisco estadounidense obtendrá mucha información sobre la riqueza de la pareja" real, señala Treitel. El IRS, la dirección de rentas de Estados Unidos, también exige que se declaren los regalos valiosos ofrecidos al bebé por ciudadanos no estadounidenses.
Publicado: miércoles, 8 de mayo de 2019, a las 6:12 p.m. (ET)