Sociólogo y folclorista Dagoberto Tejeda, solidario, dispuesto a ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio y sin exclusión, siempre presente

Santo Domingo.- A 60 kilómetros al sur de Santo Domingo se encuentra Baní, un municipio que ha dado muchas figuras trascendentales en las distintas áreas del saber. El sociólogo y folclorista Dagoberto Tejeda Ortiz es muestra de ello, quien a viva voz vocifera el orgullo que siente de ser oriundo de dicha localidad. El escritor expresa que la admiración por su pueblo no es únicamente por el hecho de haber nacido en él, sino por todo lo que representa para República Dominicana en lo que al aspecto histórico se refiere.

Tejeda manifiesta que el orgullo más grande nacido allá fue Máximo Gómez, quien fue un líder internacionalista poseedor de una visión y dimensión muy clara en cuanto lo que era su misión de vida. El banilejo conoció la vida del General a través de las narraciones contadas por su abuelo. Recuerda que la casa donde vivía colindaba con el patio de la residencia de Máximo Gómez. “Fue de esa manera que cada día me interesé en aprender sobre su historia”. Emocionado, resalta que entre las bondades que tiene Baní están sus aportes a nivel cultural y popular, sostiene que el municipio es considerado como el más pulcro del país. De su lugar de nacimiento el cual describe como una “aldea” rememora aquellos días de la infancia en los el intercambio de solidaridad, disposición de ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio y sin exclusión alguna siempre estaban presente.

Impulsado por dar respuestas a las interrogantes que tenía sobre la cultura dominicana, nace su interés por la sociología. Por tal razón se inscribió en la Universidad Autónoma de Santo Domingo a cursar la carrera. En la casa de alta estudios solo permaneció un semestre, tras presentársele la oportunidad de continuar su preparación en Rio de Janeiro, Brasil. De su capacitación lejos de casa obtuvo muchos conocimientos por medio de las experiencias vividas a través de los contactos con artistas, sociólogos y demás relaciones que hizo durante su permanencia de cinco años en el país sudamericano. Pese a la formación que adquirió en el extranjero, considera que aprendió realmente de sociología cuando comenzó a escudriñar en los pueblos y a tener contacto directo con la esencia de la gente.

“Desde ese momento entendí que iba a necesitar aprender sociología de los que no sabían. Cuando se me olvidó todo lo que impartieron en la universidad, el pueblo me enseño su identidad”. Los diferentes roles que desempeña han sido una sucesión de la otra. La faceta de escritor vino como resultado de las investigaciones que realizaba que dieron como origen su primer libro titulado “Mana”. El escrito fue inspirado en una curandera llamada Viviana, que tenía un hospital de peregrinación en donde efectuaba los chequeos a sus pacientes. “Esta diagnosticaba la condición de las personas por medio de la orina. Las páginas de este son una especie de profecías emitidas por ella”.
Publicado: sábado, 2 de marzo de 2019, a las 5:00 p.m. (ET)