“Mamá Tingó”: respeto y fortaleza hacia la lucha campesina; “A desalambrar”, “Hijos de la tierra”, “La tierra e’ pa’ sembrar”, “Lucha por la tierra”

Santo Domingo.- ‘Lo hecho aquí’ cobró vida en el teatro. El teatrista Antonio Melenciano se montó en un viaje de varios años para llevar a escena la vida de la líder campesina Florinda Soriano, conocida como Mamá Tingó (asesinada el 1 de noviembre de 1974) y lo logró en compañía de un gran equipo, un elenco compuesto por caras nuevas y patrocinadores que creyeron en el proyecto. En el Palacio de Bellas Artes está Mamá Tingó, y seguirá este viernes 23, sábado 24 a las 8:30 p.m. y el domingo 25 a las 6:30 p.m. El público que se dio cita este jueves 22 al estreno de “Tingó”, el musical navegó entre un universo campesino, simple, sin más pretensiones que buscar el pan de cada día con lo que la tierra les brindaba.

Se recreó como una imagen el paisaje de aquel Yamasá, el vestuario del campo con los sombreros de paja, los vestidos y los adornos principales: el hacha y el machete, el dialecto, las costumbres y la inocencia de los pueblerinos que, con un bajo nivel académico han podido aprender de la universidad de la vida. La veterana de las tablas Lidia Ariza encarnó a Mamá Tingó en su etapa adulta hasta su muerte. La obra puede considerarse educativa debido a que los actores hacen una radiografía desde su nacimiento hasta su último respiro con oportunos diálogos, canciones con historia y el valor agregado de una pantalla detrás en la que se mostraba el año y el lugar donde ocurrieron distintos hechos.
El musical

El musical se dividió en dos actos. Las caras nuevas representaron con dignidad la pieza. Aunque algunas cuestiones técnicas sucedieron en pequeños momentos como el sonido o la poca gesticulación de algunos intérpretes cantando que dificultaron que se entendieran algunos temas y parlamentos, el corazón y el alma con que ejecutaron los papeles dejaron lo mencionado en un segundo plano. La negritud se mostró con respeto y altura. El talento infantil dijo presente. La niña Amelie Martínez hizo de Tingó en sus primeros años. Ella y la cantante lírico Pura Tayson (Doña Niní, abuela) conectaron en voces y expresión, haciendo alusión a la responsabilidad de una abuela al cuido de una nieta huérfana.

Las niñas hicieron recordar cómo se vestían a las pequeñas de la época con cinco o seis moños amarrados con cintas de colores; las mujeres en una mecedora peinando su cabello crespo con el apoyo de las vaselinas o los vestidos con encaje y estampados, las medias blancas por encima del tobillo con los zapatos que formaban una ‘m’ en el diseño de la hebilla. Junto a Amelie actuaron las niñas Marianny Martínez, Leislie Green, Victoria Amancio, Avril Rodríguez, Esther Mejía y Jeyca Mejía. En el primer acto el elenco cantó “Lo podrás comprender, “Carbón”, “El encuentro”, “Quiero estas tierras”, “Amanecerá”, entre otras.

Luego Tingó creció y se enamoró. Los jóvenes actores Ana Javier y Sandy Pujols se destacaron en sus expresiones y diálogos coquetos que se entretejían con un cortejo propio de los enamorados de hace más de 70 años donde reinaba la inocencia. Tingó fue recreada por Lidia Ariza como una líder natural. “Antes de que usted llegara (a Omar Ramírez encarnando a Pablo Díaz) ya mi nombre estaba escrito en esta tierra. ¡Esta tierra es mía y yo no me voy!”, decía Ariza en una de sus intervenciones ataviada con el recordado pañuelo blanco que cubría toda la cabeza de la luchadora dominicana.

Su rebelión fue puesta en escena costándole hasta ratos en prisión. El Guardia, interpretado acertadamente por Fernando Bruno y Ariza como Tingó llamó a vencer el miedo y creer en la justicia aunque prevalezca el poder y la injustica. “¿Miedo yo? A esta edad que yo tengo no se puede tener miedo. Cuando uno está más cerca de la muerte el miedo no existe”, rezaba un parlamento de Lidia Ariza. Con fortaleza y visión de lucha se interpretaron los temas originales de Antonio Melenciano “A desalambrar”, “Hijos de la tierra”, “La tierra e’ pa’ sembrar”, “Lucha por la tierra”, “No tengo miedo”, “A Tingó”, “Era una mujer”.

Omar Ramírez y Wilson Ureña fueron villanos estelares como el terrateniente y el capataz. Al final la historia no puede ser diferente y el poder desmedido venció una lucha legítima viendo a Tingó caer sobre el escenario tras varios escopetazos... pero luchando. La parte culminante del musical con varias interpretaciones de la compañía hizo hincapié en las palabras de Esther Tejeda quien estuvo en la piel de Altagracia, una de las amigas más cercanas que tuvo en vida Florinda Soriano, donde dijo: “Cayó la mamá de ‘toditos’ nosotros. Cuando ella murió dejó de llamarse doña Tingó y se convirtió en Mamá Tingó”.

Al terminarse la función Antonio Melenciano expresó que la obra fue la culminación de un sueño. “Gracias a todos los que hicieron esto posible. Lidia, compartir contigo fue una experiencia única e irrepetible”. Mientras que Ariza, entre lágrimas de emoción afirmó: “Ustedes (el público) hacen posible la magia. Me siento honrada de encarnar a una mujer como Mamá Tingó. Hay tantas mujeres anónimas como ella haciendo un trabajo que no tiene precio”. La obra se despide el 25 de noviembre en el Palacio de Bellas Artes.
Publicado: sábado, 24 de noviembre de 2018, a las 1:12 p.m. (ET)