Aferrada a sus creencias y clamando con el versículo bíblico de Mateo 17:20, Una madre con un menú lleno de amor a la familia

Santo Domingo.- Aferrada a sus creencias y clamando con el versículo bíblico de Mateo 17:20, que dice: “Si se tiene fe como un grano de mostaza la montaña se moverá”. Teresa Julio de Santos (Teresita) oraba con la esperanza de que su niño más pequeño, nacido al sexto mes de gestación luchara por su vida, y el milagro sucedió, después de transfusiones sanguíneas y un pronóstico no muy alentador, Dios hizo su obra, y esta madre llena de esperanzas pudo al fin abrazar a su pequeño. Una mujer abnegada pero sensible, de carácter fuerte y a la vez amorosa, siempre con una sonrisa que contagia a todos a su alrededor. Estos son solo algunos atributos de Teresita, quien nos abrió las puertas de su hogar para conocer a su hermosa familia.

Con apenas 12 años perdió a su madre, pero los recuerdos que tiene de ella están totalmente claros: “Desde pequeña vi mi mamá siempre en la cocina y cocinaba exquisito, y como mi padre era chileno ella aprendió recetas internacionales, yo lo disfrutaba, pero realmente no me había inclinado por la cocina en ese momento”. Su esposo José Santos decidió abrir su primer negocio, Centro de Comida Empresarial. “Cuando él decide emprender yo trabajaba como relacionista pública de la Confederación Patronal, y como a mí me encantan las cosas bien hechas y bien puestas, y que las personas se sientan agradadas, empecé a coordinar todos los eventos y tenía que contratar el ‘catering’, yo llamaba a una tía para que mandara bandejas y otras cosas para organizar el evento”. Su amor por la cocina comenzó como un reto, un día le pidieron un bufett y decidió hacerlo. “Como la señora que me crió trabajaba conmigo y tenía tan buena mano como mi mamá, le pregunté que si ella se atrevía a ayudarme y me dijo que sí. Empezamos jugando y quedó perfecto” comenta a carcajadas. Ese fue el empujón que la hizo quedar flechada por el arte culinario, y de manera empírica comenzó a crear recetas y a ponerle su toque personal a cada menú. “Empecé a leer para adquirir más conocimientos”.

Al año de abrir la primera empresa, un nuevo desafío llega a sus vidas con la apertura de Decobuffet y luego la más reciente: Sabrositos Gourmet. “Ésta última es nuestro hijito, llega para llenar una vacío que sentíamos de que muchas personas que les gusta nuestra comida, pero no querían un bufett completo, sino algún servicio personal, con una tendencia saludable, pero al detalle”. Sus hijos siempre han sido su motor para salir adelante, a ellos se les involucró desde muy pequeños en el negocio familiar y como todo inició en el cuarto de servicio de su propio hogar, no fue muy difícil que estuvieran siempre cerca. “Mis hijos crecieron en la cocina, José Rafael desde los 12 años iba conmigo a las actividades con sus croquis de cómo se iba a colocar todo en el evento y él era el encargado de dirigir al equipo. A él le gusta crear, sacó esa parte de mí y ya tiene tres empresas”. Asegura con un orgullo que deja ver mientras pronuncia cada palabra. “Cuando íbamos a los eventos los tres tenían que ayudarme, cargaban los chefendi, servían comida, ellos siempre fueron parte de la empresa”.

Con nostalgia asegura que le hubiera gustado estar más involucrada en la vida de sus pequeños, “Quizás no disfrutamos de algunas etapas, pero sacábamos nuestro tiempo, a los varones le gustaban los caballos, participaban en competencias y siempre estuvimos ahí con ellos”. Ahora ha decidido hacer una pausa para disfrutar de esta nueva etapa de estar con sus nietos, por eso ha dejado un poco a un lado el negocio para pasar más tiempo con ellos “Invito a mis hijos los fines de semana y les preparo la comida, yo dije que no iba a trabajar más cuando naciera el primer nieto y ya tiene 8 años, así que ya es tiempo”. ¿Qué sintió al nacer su primer nieto? fue la pregunta que hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas, que eran de felicidad. “Tengo cuatro nietos, yo desesperada por ser abuela y cuando nació el primero, mi hijo tuvo un gesto precioso, mi nuera Gabi estaba con su pollo agarrado porque ella es su mamá y eso lo comprendo, pero José Rafael fue donde su esposa y delicadamente le abrió los brazos, cargó el niño y me lo pasó. Ese fue un momento para mí que ha marcado mi vida”. “Nuestra vida está llena de milagros.Mi segundo nieto, Samuel, fue un regalo muy pedido, porque mi hija tuvo problemas para concebir, estuvimos 10 años esperándolo”. Un silencio quedo entre una pregunta dirigida a Tamara y a José ¿Cómo ha sido su madre? De inmediato José respondió: “Una mamá gallina” y la risa contagio a todos. Continuó.... “extraordinaria dedicada a sus hijos, una guerrera y emprendedora”.
Publicado: domingo, 20 de mayo de 2018, a las 8:56 a.m. (ET)