El Huracán Irma hizo añicos toda una vida de sudor y trabajo en Samaná y Nagua; Irma comenzó a sentirse en la zona nordeste de RD, con vientos huracanados

Nagua, María Trinidad Sánchez.- El zinc retorcido y la madera vieja que servía para proteger a 47 familias del sector Boba, en la provincia María Trinidad Sánchez, permanecían en el suelo. Otras 25 viviendas se mantuvieron de pie ante el poderoso huracán Irma, pero quedaron en condiciones paupérrimas e inhabitables. Los afectados, sobre todo los ancianos, miraban el sudor de toda una vida hecha añicos en el pavimento como resultado de los efectos destructivos del ciclón más temible que se haya formado en el Atlántico.

A las 5:00 de la madrugada de ayer, hora en que Irma comenzó a sentirse en la zona nordeste de República Dominicana, los vientos huracanados, con ayuda del fuerte oleaje que azotó las costas de Nagua, hicieron que los árboles que se encontraban a orillas de la playa se plancharan fácilmente. Ni los árboles de inmensos troncos se salvaron ya que fueron derribados desde raíz, ni tampoco salieron ilesas las paredes de cemento que se hallaban en la playa y que protegían a los hoteles de la zona para situaciones como estas.

Las olas del mar alcanzaron hasta la carretera, lo que preocupó a los residentes de las zonas aledañas. Los letreros que señalaban las direcciones de los municipios quedaron doblados, algunos fueron arrancados totalmente, y otros arropados por las piedras. Alrededor de 3,000 personas fueron desplazadas a 38 refugios, dejando atrás sus pertenencias materiales pero salvaguardando sus vidas.

Publicado: viernes, 8 de septiembre de 2017, a las 5:53 a.m. (ET)